Pistas
- De querer a no querer Ver letra
- Pastueño Ver letra
- De buen aire Ver letra
- Pendiente de ti Ver letra
- Lamento por alegrías Ver letra
- La salvaora Ver letra
- Romance de Juan de Osuna Ver letra
- La niña de fuego Ver letra
- A mi hermana Ver letra
- Carmen del agua Ver letra
- Color de aceituna Ver letra
- Toca flamenco Ver letra
Descripción
Suena flamenco cada vez que Miguel, sentado en el borde de la silla, se mesa los cabellos de forma casi maquinal, aprieta con fuerza los ojos, inclina la cabeza hacia delante y sus labios tensos como cuerdas de guitarra se entreabren para comenzar a cantar. Poco importa el lugar, el entorno e, incluso, el cante escogido porque el flamenco es corazón y el suyo estalla y se entrega sin miedo.
Desde la profunda soledad de un martinete, su voz sufriendo en solitario, hasta el bullicio compartido de una rumba o el jolgorio de palmas y nudillos golpeando a compás sobre una mesa y jaleando unas bulerías. Desde esa complicidad, que va más allá del mismo cante, con la sobriedad de una guitarra o el descaro de un piano hasta el quejío que se retuerce doliente arropado por un violín y una tinaja.
Suena flamenco en la voz de Miguel y no podría ser de otra manera. Una voz irremediablemente flamenca que desborda, una vez tras otra, todos sus cauces viajando, valiente, hasta los más recónditos parajes.
Suena flamenco. Un flamenco inquieto, horneado por los cálidos vientos del noroeste, joven, maduro y despojado de convencionalismos. Un flamenco a punto de cambiar de milenio, transgresor de las pocas fronteras que todavía quedan en ésta y en otras músicas pero capaz de mirar hacia el futuro con los pies, eso sí, firmemente aferrados a la tradición. Un flamenco que ahonda en el acerbo popular hasta encontrar sensaciones que convertir en nuevas realidades, que se acerca sin prejuicios hasta el mundo de Manolo Caracol para tender un puente que siempre tendría que haber estado ahí, del que nunca deberíamos haber prescindido.
Miguel Poveda no ha querido esconder nada en el momento de mostrar ese corazón que suena flamenco. Los cantes más telúricos, como el martinete que abre el disco, enraizado en lo más profundo de la tierra como los sentimientos verdaderos. Las zambras más populares (de pueblo, de pueblo llano), esos tres temas de entre los muchos que Caracol hizo suyos y que Miguel ha querido visitar con respeto pero con nuevos aires gracias al piano poderoso y “jondo”, terriblemente “jondo”, de Joan Albert Amargós. La atmósfera irrepetible que se respira en esa cuna de tanto flamenco, y tan bueno, que es Jerez de la Frontera (si Miguel se pierde que le busquen por allí), de la mano de Moraíto. Alegrías, tangos, tanguillos, rumbas y bulerías, clásicos, actuales, nuevos, novísimos, surgidos de la férrea colaboración con Chicuelo, años de escenarios, carreteras, trenes, aeropuertos y mis historias compartidas. Y la amistad de Montse Cortés desparramándose a ritmo de rumba.
Definitivamente suena flamenco y no podía sonar de otra manera.
Miquel Jurado
Colaboraciones
MONTSE CORTÉS, canteMORAÍTO CHICO, guitarra
JUAN GÓMEZ "CHICUELO", guitarra
JOAN ALBERT AMARGÓS, compositor
CHÍCHARO, palmas y jaleos
RAFA, palmas y jaleos
MIQUEL JURADO, producción